viernes, 6 de marzo de 2015

Ondas cachondas.

Mareas de lava y agua salpicada a presión dan vueltas en mi cabeza, siento el oleaje abrasador dentro de mí. Me arrastra y no quiero dejarme llevar, pero me está succionando sin que pueda hacer mucho. Soy una pelusilla con la que un gran aspirador ha topado.
Un pez en las garras de un ave rapaz.
Un calamar frito.
Poca cosa, ante las ondas cachondas.
Miedo al descontrol, eso es lo que tengo. Miedo a no saber, miedo a subir y no saber cómo bajar.
No hay posición supina que valga ante la vorágine que acecha. Sólo puedo verla venir.
Estoy colgándome.

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