Queda menos de un mes. Si pudiera chillaría.
Hay muchos preparativos que hacer, o pocos, pero con el miedo encima, se hacen pesados.
Voy a vivir una situación estresante que culminará en una de las experiencias más profundas y místicas de mi vida.
Realmente estoy aquí, y cuando miro atrás, casi no puedo creer que haya llegado, siento como si hubiese aprendido a andar, y no; ya no puedo; volver a gatear.
Seguir la fe me ha salvado de mucha maneras. Ya no tengo ansias de destrucción, sé que ante bajadas emocionales tengo unas oraciones que me ayudan, sé que puedo desear el bien ajeno, y a veces lo veo. Sé que puedo cambiar y que puedo vencer a mi parte negra, para dejar volar la blanca, y llenarla de colores.
Estoy orgullosa de mí misma por haber comenzado esta aventura, por estar haciéndolo bien, por haberme comprometido... en menos de un mes, estaré en Japón, en la raíz de todo.
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