jueves, 26 de diciembre de 2013

Arcadas

Eso me provoca la vida. Ganas de vomitar. En su incesante mareo. Haga lo que haga, diga lo que diga, no encuentro razones por las que estar bien, o estar mal, o para nada en particular. Todo me parece mala idea.  Es una ausencia total de sentido respecto de todo lo que circula en mi mente.
Todas las puertas se cierran en un mismo punto. Las cierro yo. Porque no quiero abrirlas. Porque no hay puerta por la que me apetezca pasar, y, si quiero pasar por alguna, no puedo, o no me dejan, o no soy capaz. Demasiadas pegas. Sólo puedo cerrar. No sé que agota más mi energía, si la puerta abierta que no consigo cerrar, o la cerrada que no puedo abrir. Cerrar depende de mí. Abrir no tanto.
Pero esa no es la cuestión. La cuestión es salir de aquí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario