sábado, 26 de octubre de 2013

Viaje a mi epicentro

Eso pudieron ser mis vacaciones en Canarias.
Mi buen amigo Diego, me envió allí, y, sin pensar mucho dije que sí. Había varias misiones que cumplir. Intentar ver algo con claridad. Ayudar a alguien que atraviesa una etapa dolorosa. Buscar una fe que tengo escondida en alguna parte.
Su familia se ha convertido en la mía, así se portaron, y así me hicieron sentir. Tuvimos charlas intensas de madrugada, dónde intenté aprehender ciertos conceptos.
Me sentía falta de cariño, y allí lo tuve a raudales, con esas niñas preciosas que me hicieron sentir genial. Soy yo, que me encierro, y ciertamente, no dejo ver todas mis caras. Que sí, que no quiero ser mayor, y en algunas cosas, sigo sin saber como es eso que tengo que ser. Una mujer.
Seguiré ese camino que se abre ante mí, el camino de la felicidad. 

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