Con esa extraña paz, como dices tú.
Lo hemos dejado, y me alegro de que al menos estés tranquilo, incluso de que no te vayas, porque sería una situación traumática; ciertamente, de momento al menos, prefiero vivir contigo que con un desconocido. Quizá valgamos para ser amigos. Procuraré no mirarte demasiado a los ojos, porque se aloja en ellos una tristeza hartamente insoportable. Sin embargo, estoy bien.
Intentando ordenar la mente. Pensar que lo que quiero es dejarte, independientemente de alguien que estoy conociendo. Y si con ese alguien acaba surgiendo algo, debe ser con los sentimientos en paz, pues andan un poco revueltos.
Este piso está genial, me siento cómoda y es lo que buscaba, he comprobado que, finalmento, todo cabe. Incluso la bici en la habitación, la bici en el ascensor.
No sé si iré al psicólogo, depende como sigan los acontecimientos. Esta situación que viene, es difícil. Pero no siento ganas de llorar, ahora mismo... estoy tranquila. Y sobretodo, quiero seguir hablando contigo, ya no eres un ser extraño, ni tan película, y estoy segura de que así podré.
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