Dejé todo correr, en el sentido rápido de la palabra.
Fueron tres días de ansias incontenidas, que han dado lugar a un abismo de realidad bruta.
Ahora soy libre, y qué?, me hace falta tiempo, te he asustado, me he asustado y te hace falta tiempo.
Y así se resume todo.
Intento no hablarte porque temo asustarte más. Pero sólo lo intento, sigo hablándote, porque desarrollo una especie de dependencia en cuanto acude el dolor. Y hablar contigo lo mitiga. Ya no es nada romántico, creo, es miedo, a que no contestes, a que no quieras saber nada, a una vez más, haber hecho las cosas regular.
Es posible que no las esté haciendo tan mal, pues lo que pensamos hacer es conocernos, pero quizá tampoco sea el momento... Y no estamos haciendo nada más. Pero no sabía lo que venía después de ser libre, y ya no es tan precioso, es una lucha.
Todo se ha volatilizado. Aún así, este es mi camino.
No hay comentarios:
Publicar un comentario