sábado, 26 de octubre de 2013

No sé.

Ni lo sé yo, ni lo sabe nadie. Qué estamos haciendo, hacia dónde vamos, y que nos encontraremos. Nada nos impide ser felices, y nada estar juntos, de alguna manera. Soy libre, eres libre, pero, por alguna razón, siento esta libertad de forma extraña.
Estás ahí, más cerca que antes. Más persona.
Ya no me recorre esa inquietud que me provocabas, y vivo tranquila contigo. Somos amigos, somos más cosas, y parece que no nos importa más que el presente.
No voy a preguntarme pues, por el futuro, es incierto, y siempre lo será. Y más aún, tratándose de nosotros. Seres raros y no avenidos con nosotros mismos.

Se acabó el juego.

Al menos ese juego. Es perder el tiempo, sólamente sirvió para darme cuenta de lo que quiero, y de que podría conseguirlo, pero quizá, tú, eso, no lo tienes. Sólo estaba en mi cabeza. No puedo seguir con algo que, realmente, me aburre. He visto la realidad, desde que decidiste no jugar. Y seguirlo, sólamente sería perpetrar mi fantasía, querer que sea real, cuando sólo estaba en mi cabeza.

Ahora mismo todo es raro. Es la transición de algo, soy libre y no lo siento así, no sé si son fuertes las cadenas que me siguen atando a tí, o te quiero, o nos hace falta tiempo, hasta que te conviertas en una persona normal y yo en esa mujer que sigue latente ahí dentro.
Debería rezar, con este fe, todo será más fácil. Nada ha sido casualidad.

Viaje a mi epicentro

Eso pudieron ser mis vacaciones en Canarias.
Mi buen amigo Diego, me envió allí, y, sin pensar mucho dije que sí. Había varias misiones que cumplir. Intentar ver algo con claridad. Ayudar a alguien que atraviesa una etapa dolorosa. Buscar una fe que tengo escondida en alguna parte.
Su familia se ha convertido en la mía, así se portaron, y así me hicieron sentir. Tuvimos charlas intensas de madrugada, dónde intenté aprehender ciertos conceptos.
Me sentía falta de cariño, y allí lo tuve a raudales, con esas niñas preciosas que me hicieron sentir genial. Soy yo, que me encierro, y ciertamente, no dejo ver todas mis caras. Que sí, que no quiero ser mayor, y en algunas cosas, sigo sin saber como es eso que tengo que ser. Una mujer.
Seguiré ese camino que se abre ante mí, el camino de la felicidad. 

martes, 8 de octubre de 2013

NO.

No eran intuciones. Eran ilusiones.
Me enfrento a un nuevo no. La tercera opción será la viable. Buscaré un viajero solitario, mi propia compañía, en una aventura, que, como cualquiera otra requiere tiempo para cogerle el gusto, y, definitivamente, quiero coger con fuerza.
Debo encontrar el hielo y permanecer ahí, pues el fuego, sólo llena mi espacio de brasas inefables.
Puede ser más fácil entender todo, diciendo que no. Bienvenida a la era glacial. Me gusta.

lunes, 7 de octubre de 2013

Nerviosa.

Es una situación de incertidumbre total. Nueva casa, nueva situación personal.
Las cosas no iban bien. Pero tengo miedo. Miedo a no saber llevarlo, a no ser más que un monigote en manos del destino.
Vivo contigo, y no quiero hacerte sufrir más de lo necesario. Intento no pensar en ello, o me destrozo y alieno.
No sé muy bien que hacer. Podría hacer muchas cosas. Pero vago en una pasarela de picoteos incesantes.
Nada consigue convencerme.
Una pastilla, lo arregla todo.
El tiempo, es desesperante.
Tendré que adaptarme a él. Ser una serpiente, un jabalí, una sirena, o humana?
Sólo quiero hacerlo bien.

sábado, 5 de octubre de 2013

Correr

Dejé todo correr, en el sentido rápido de la palabra.
Fueron tres días de ansias incontenidas, que han dado lugar a un abismo de realidad bruta.
Ahora soy libre, y qué?, me hace falta tiempo, te he asustado, me he asustado y te hace falta tiempo.
Y así se resume todo.
Intento no hablarte porque temo asustarte más. Pero sólo lo intento, sigo hablándote, porque desarrollo una especie de dependencia en cuanto acude el dolor. Y hablar contigo lo mitiga. Ya no es nada romántico, creo, es miedo, a que no contestes, a que no quieras saber nada, a una vez más, haber hecho las cosas regular.
Es posible que no las esté haciendo tan mal, pues lo que pensamos hacer es conocernos, pero quizá tampoco sea el momento... Y no estamos haciendo nada más. Pero no sabía lo que venía después de ser libre, y ya no es tan precioso, es una lucha.
Todo se ha volatilizado. Aún así, este es mi camino.

viernes, 4 de octubre de 2013

Tranquila

Con esa extraña paz, como dices tú.
Lo hemos dejado, y me alegro de que al menos estés tranquilo, incluso de que no te vayas, porque sería una situación traumática; ciertamente, de momento al menos, prefiero vivir contigo que con un desconocido. Quizá valgamos para ser amigos. Procuraré no mirarte demasiado a los ojos, porque se aloja en ellos una tristeza hartamente insoportable. Sin embargo, estoy bien.
Intentando ordenar la mente. Pensar que lo que quiero es dejarte, independientemente de alguien que estoy conociendo. Y si con ese alguien acaba surgiendo algo, debe ser con los sentimientos en paz, pues andan un poco revueltos.
Este piso está genial, me siento cómoda y es lo que buscaba, he comprobado que, finalmento, todo cabe. Incluso la bici en la habitación, la bici en el ascensor.
No sé si iré al psicólogo, depende como sigan los acontecimientos. Esta situación que viene, es difícil. Pero no siento ganas de llorar, ahora mismo... estoy tranquila. Y sobretodo, quiero seguir hablando contigo, ya no eres un ser extraño, ni tan película, y estoy segura de que así podré.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Ahí estás.

Y aquí estoy. Veo que no tengo ganas de compartir tus hobbies. Es más, me pides que por favor te dé un poco de eso que nos ha hecho tanto daño, para celebrar este "arrejuntamiento".
Tengo ganas de volver a "mi casa", estar sola y no ver lo que siempre estuvo y en otras circunstancias era fácil que pasara desapercibido.
Te veo, te escucho, y me provocas tristeza. Tu forma de decir las cosas, además, se ha ido haciendo mía, y me noto, que soy, cada día, un poco tú. Con esa mirada que te ví ayer, y que no pudo provocar en mí más que el alejamiento y el pensar, porque otras veces no lo he visto?, será la barba?, serán los dientes? seré yo?.
Voy a escapar de nuevo; hay un arcoiris ahí fuera. Ahí está. Y aquí estoy.