Gracias por dejarme ser yo, mi yo bonito y especial, aunque sepa que no tiene nada de eso, tú haces que lo sienta así, cuando te hago reír, cuando veo que te importo. No deja de sorprenderme, porque al final no sé pprque hago ciertas cosas, que vienen de lejos, y capturan el tiempo presente, cuando me expongo a que me cures. Cuando voy a verte encuentro cuál está siendo mi camino, últimamente errante, hasta el punto de que me has ofrecido tu ayuda, cosa que me ha hecho darme cuenta de que parezo necesitarla. Aceptarla es un grado, significa aceptarlo, y por otra parte, comprometerse a cambiar. Aunque a veces no entiendo porque lo haces, creo que por algo te debe de salir, sintiéndome algo insignificante a tu altura.
Es mi ego, lo que me acerca a tí, cosa que no me gusta. Me acerco a personas valiosas para sentirme como tal. Si me hacen caso, me parezco a un adorno precioso.
Ha pasado el tiempo, se desarrrolla la relación. Te lloro como no he llorado a nadie porque con nadie puedo desnudarme así, sabiendo que no seré juzgada.
Me gusta mucho tu voz. A veces me siento confundida en la cercanía, pues para eso soy nueva, es algo que hago con esfuerzo.
Te agradezco mucho que estés para mí, de esa manera desinteresada, cuando estoy dispuesta a derribar cualquier cosa que construyo sana, y creo que lo sabes. No se si seré capaz de curarme esta vez, hay dos en mi, y una de ellas no importa a la otra, se ha ido. Sé muchas teorías, y el miedo no me dejará ayudarme, porque siento que voy a aburrirme, que lo mío es superior, porque soy incapaz de estar tranquila de un modo remotamente a cómo lo harías tú. La sensación de inferioridad y orgullo me apartan.
Quiero hacerlo. No sé si puedo sola. Contigo es una aventura de la mente que siento como una escalada, el esfuerzo continuado y el temor a ser descubierta en tal intento como una impostora.
Te quiero. Y me cuesta mucho decirlo, sentirlo y apreciarlo. Me va grande.
No hay comentarios:
Publicar un comentario