Las luchas de la infancia fueron teloneras, conocerte a tí sacó fuera el capuchino del humor.
Eras quien había soñado, en el momento equivocado. Eras otra frase confirmada del pasado desconocido de otros, y el presente enamoramiento presente.
Eras la algarabía prometida, la pérdida en el mundo del caracol, la escalera a la que han robado los peldaños para tropezar y caer, después de haber tocado el cielo.
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