Estoy reconstruyéndome a mí misma. Aprendiendo a quererme, una aventura que no había comprendido hasta ahora.
No puedo evitar que me gustes, te miro de arriba a abajo y noto subir mis hormonas aletargadas hasta resquebrajar mis constantes. Me parto en dos, en tres, en infinitésimas, se abren imágenes ante mí, y me gustaría que me empotraras contra una pared. Hazme tuyaaaaaaaaa...
Pero parece que no puede ser.
Así que, seguiré con mi vida lo mejor posible. Tratando de no sentirme culpable por ser humana, por sentir, padecer, aceptarme a mí misma, y volver a empezar, de nuevo, otro día más. Hasta que tu imagen y estar me desenvuelvan.
Por ahora.... pero a veces: me siento como un corderito a tu merced.
No hay comentarios:
Publicar un comentario