Eso me provoca la vida. Ganas de vomitar. En su incesante mareo. Haga lo que haga, diga lo que diga, no encuentro razones por las que estar bien, o estar mal, o para nada en particular. Todo me parece mala idea. Es una ausencia total de sentido respecto de todo lo que circula en mi mente.
Todas las puertas se cierran en un mismo punto. Las cierro yo. Porque no quiero abrirlas. Porque no hay puerta por la que me apetezca pasar, y, si quiero pasar por alguna, no puedo, o no me dejan, o no soy capaz. Demasiadas pegas. Sólo puedo cerrar. No sé que agota más mi energía, si la puerta abierta que no consigo cerrar, o la cerrada que no puedo abrir. Cerrar depende de mí. Abrir no tanto.
Pero esa no es la cuestión. La cuestión es salir de aquí.
jueves, 26 de diciembre de 2013
viernes, 13 de diciembre de 2013
Nací roca.
Avanzo lentamente. Salgo del laberinto del fango. Con ayuda, sin ella. Me fastidia haber visto algo en tí que no era real. Me fastidia tener que tapar los ojos cuando vuelvo a verlo. Hacer como que no veo nada. Dejarme engañar, por mí misma. Y no ver que todo está en la mente. No hay nada más. O lo que haya, no puede convertirse en nada. Y me hará daño, mientras siga luchando por ello.
Cansa un poco, pero, al menos, estoy sembrando algo.
La nada; un día; me habrá hecho fuerte y libre.
Realmente no dan ganas de ver nada más. Pero la vida seguirá mostrando espejismos, realidades paralelas, y lo que le deje. No nací roca. O sí.
Cansa un poco, pero, al menos, estoy sembrando algo.
La nada; un día; me habrá hecho fuerte y libre.
Realmente no dan ganas de ver nada más. Pero la vida seguirá mostrando espejismos, realidades paralelas, y lo que le deje. No nací roca. O sí.
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