viernes, 27 de septiembre de 2013

Perfectamente fácil.

Me abalanzo sobre el destino de nuevo.
No estoy convencida, no sé nada, me dejo llevar, a veces empujar, intento a duras penas sacudirlo, y,  quizá sea irresponsable.
Hundo una parte de mí en el desvanecimiento continuo, intercambiando el pragmatismo por un sueño; en que todo es perfectamente fácil.
Hemos llegado hasta aquí, y jamás fue como en un sueño, ni siquiera pragmático.

Tuve la esperanza de que esto acabara, pero nunca pude. La debilidad nos ha llevado de la mano, y a pesar de sus torturas, tú, la sigues agarrando.
Sigo intentando escapar, a veces sin saber porqué, ni de qué.
Escondí la ilusión en mundos irreales, y, a veces, creo.

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