domingo, 29 de septiembre de 2013

30 de septiembre.

Sí, es fin de mes. No sería justo llamarlo agonía. También se ha convertido en el preludio de algo.
Ayer fue un día tremendamente agitado, a la par que efectivo. Hice sencillamente, lo que quería hacer, y dije más o menos exactamente, lo que quería decir. Habiendo llegado a este punto en que lo que más quiero ha venido tambaleándose bajo el rubor ante lo que más siento. Y ahora, sin tener gran conocimiento de la situación, mi intuición te quiere a tí: quiere saber, porque tu persona le parece irremisiblemente especial, y por lo mismo no me he permitido perder el tiempo, a pesar de que... no es adecuado, y voy a tener que ocultar de alguna manera esta transición.
Estuvimos hablando, y fue como magia, sencillamente sucedió lo que estaba deseando, y eras como mi intuición me había dicho. No sé hasta que punto puedo creerla, pero me ha demostrado con creces que no debería tenerle miedo. No puedo evitarlo;  me pareces tan adecuado, tan gentil, me emadurno en una sensación tan agradable cuando escucho tu voz, y me parecen tan bellos tus ojos...
Y luego estás tú. Te quiero, pero sé que no es lo mejor. Es egoísta por mi parte todo esto, pero está saliendo así, no puedo ni quiero evitarlo, no sería bueno.
Es sólo intuición.

Último día antes de mi "nueva vida"

Hoy es. Esta tarde nos dan las llaves del piso que vamos a compartir. No estoy convencida, y me pregunto si eso es realmente necesario. El miedo me confunde, el miedo a dejarte, el miedo a quedarme sola, el miedo a dejar una relación porque me sumerjo en pajas mentales.
Justo cuando nos decidimos por un piso, en esa transición que mi mente retrasaba como sino estuviera sucediendo. Lo mismo ocurre ahora, y es hoy, es ya, estoy como esperando un big bang que funda todo en la inexistencia. Y me quede junto a tí, ser extraño que me atrae como un imán, hacia lo que mi mente contempla como una vida feliz, sin saber apenas nada de tí.
Así soy, me engaño, te engaño, y a tí a lo mejor te introduzco en estas mareas, si te dejas.
Me parece que la solución pasa por dejar de dar importancia a lo material, o ser fuerte y no dejarme llevar hacia algo cuya verosimilitud desconozco. Cortar e intentar conocerte. No cortar y seguir con algo cuya esperanza de que flote no está conmigo. Dejar todo correar, y conseguir ser feliz en mi soledad.
 

viernes, 27 de septiembre de 2013

Perfectamente fácil.

Me abalanzo sobre el destino de nuevo.
No estoy convencida, no sé nada, me dejo llevar, a veces empujar, intento a duras penas sacudirlo, y,  quizá sea irresponsable.
Hundo una parte de mí en el desvanecimiento continuo, intercambiando el pragmatismo por un sueño; en que todo es perfectamente fácil.
Hemos llegado hasta aquí, y jamás fue como en un sueño, ni siquiera pragmático.

Tuve la esperanza de que esto acabara, pero nunca pude. La debilidad nos ha llevado de la mano, y a pesar de sus torturas, tú, la sigues agarrando.
Sigo intentando escapar, a veces sin saber porqué, ni de qué.
Escondí la ilusión en mundos irreales, y, a veces, creo.