Sigo en el camino, sorteando piedras, con alas renovadas, pues no soy yo esa que da vueltas a todo. Me identifico a medias y dejo de sufrir.
Volverás y entonces soy fuerte y paso de tí, porque tu compañía es venenosa, y si no lo es, me alegro por fin, pues creo que sólo estuve ahí para eso, quizás te ayudé a salvarte. Quizás si lo hice!
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