Tenía mucho miedo de qué hacer mañana, día de los enamorados, sintiéndome enamorada de tí, desde hace unos 20 días.
Puede resultar triste y penoso, como tú dices, que provoque estas cosas. Y no soy consciente. De verdad, si estoy transtornada, hay mucho trabajo qué hacer, y no creo seas tú el indicando para resolver el desaguisado.
Yo no he vivido tu vida, y me estás juzgando como si lo hubiera hecho.
Mi vida no ha tenido nunca sobresaltos grandes. Lo más que puedo hablar es de mis relaciones, mejores o peores, mi tiempo de ocio, mi trabajo, mi familia, que es bastante normal, dado lo que se oye por ahí.
Nadie está diciendo que no seas tal o pascual.
Que yo sea cobarde, es algo que decido yo, porque a lo mejor no me conviene pisar terrenos que no puedo abarcar.
Tengo esa tendencia a rallarme, a boicotear mi felicidad, pero sola, seguro que no haré daño a nadie.
No sólo tengo que adaptarme a tí, tengo que hacerlo con que tienes una hija. No tengo porque estar segura de que quiero ser parte de tu familia, a mí me gustas tú, pero veo que tu tiempo y dedicación a lo mejor no son las que yo he tenido por costumbre. Y en mí está valorarlo. A veces parece que crees que me estás rescatando de algo. Ni quiero que me rescaten ni rescatar.
Para bien y para mal, me he apañado hasta ahora.
Que tengo la cabeza de chorlito, pues sí. Pero nunca haría daño a nadie, y en general, intento que a mi alrededor la gente esté bien. Aunque falle por mis miedos y poca experiencia.
Es lo que hay.
Ha sido muy intenso.
Te agradezco todo.
Ha sido diferente, especial, pero la vida nos ha tratado diferente. Nuestro carácter no puede borrarse. Yo me defiendo, tú me atacas y así sigue, nadie es malo, sólo es la vida. Sin nosotros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario