Ha pasado tiempo desde el comienzo de este blog. La agonía con que llené tantos capítulos quedó cerrada. Una nueva asoma en el camino; no sé si llegará a ser entretenida, o terminará de una forma aburrida. Esa no es la cuestión todavía.
Hace años me encuentro imbuida en algo de lo que no tengo narices a salir. Mi mente escapa de todas las maneras posibles, sueña contigo y contigo, tanto dormida como despierta.
Mi nueva religión budista está haciéndome fuerte, y esa espina debe desclavarse, me opongo a ello por miedo a volver a caer y no saber llevarlo, quiero que esta vez, sea la definitiva. Ya no hay esa culpabilidad que me invadió. Debo salir limpia y sanamente, todo lo posible, sin volver atrás.
Acabar con los sueños y acoger las realidades.
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