Puede parecer un juego.
Coartar la libertad. Auspicios del firmamento abandonado. Llegaste sin saber cómo, y ahora no puedes o no sabes hacer, pues, barras tangenciales metalizadas han cruzado tu corazón.
Puede parecer un juego.
Coartar la libertad. Auspicios del firmamento abandonado. Llegaste sin saber cómo, y ahora no puedes o no sabes hacer, pues, barras tangenciales metalizadas han cruzado tu corazón.
Tu mirada me desnuda el alma.
Tu discurso desnuda el alma del mundo, que tiene cara de buitre.
La luna envió aullidos salvajes durante la noche, Ima me lo contó al oído entre lijas y lingotazos.
Una se levanta poeta, llena de amor, intenta reventar la cortina del miedo, y vivir con el águila que la disipa, porque me ha cazado.
Tus aleteos me hacen suspirar, y no hay forma de volar, sin tu cuerpo.
Ensoñamos y nos destetamos.
Vivimos algo mental, y los miedos, hacen eco en resolución aumentada.
Creo haber aprendido que no estoy aquí para convencer a alguien de nada. Si no se confía, la base se tambalea.
Yo no puedo evitar sentir daño cuando me siento abandonada. No puedo evitar huir cuando pienso en todo el daño que he sufrido y en volver a sentir algo parecido.
He pensando muchos momentos que contigo podía hacerlo, sin embargo, sigo sin tener un manual y seguramente provoco cosas inconscientes sin cesar que chocan contra tu sistema de defensa.
Puedo hacer algo?, quiero?, ahora mismo, no.
Ya se verá. Desearía que esto no fuese así, sin embargo, aceptaré que lo sea.
Los llamé y no acudieron.
El auxilio se frondoseaba, alérgico e impune.
Acaso no escucharían, o siquiera recibieron alguna misiva.
Se trató con desinformación, y era una vela que vomitaba cera. Caliente, pluriforme, holográfica.
No puedo soñar con lo que quiero, lo escondí, por si era imposible, nunca saberlo.
Dónde está mi objetivo, si lo enterré, para adaptarme al de otros.
De qué trabajar, si no creo.
Quizá ya no tengo energía y prefiero mirar a otro lado, y el miedo seguirá insuflando su veneno. Haz lo que debas, complace, tú no eres nadie.
Toca llenar de letras algunos silencios.
No hay necesidad de preguntarse porqué ( o eso creo haber aprendido de tí).
Ha ido evolucionando, y no quería transmitirlo aquí, pero alguna vez dudo de la cordura en algunos de nuestros actos.
Cada vez siento cosas diferentes y, aunque el miedo se disipa, lo que va a en adelante no parece decrecer.
Ensucié el ambiente diciendo que tenía el control, sólo para abrirle la puerta a lo que ha venido, algo diferente, porque en esta vida, no se puede hablar.
Y no puedo darle nombre. No puedo enmascararlo porque es evidente, en realidad, sólo puedo seguir viviendolo ; si me dejas, claro.
No deje que se vaya el carro, ande.
Y no te lo digo a la cara, porque me siento como una colegiala, que no sabe qué hacer. Minúsculas o mayúsculas, no hay reglas ortográficas en este lenguaje sin poder.
Solo tengo ganas de cantar, de verte y de bailar; pero te veo y me quedo retraída, sin espabilar. En un cuento que parece infantil, que de lo adulto ya me aburrí.
Dudas, es lo desconocido, porque no conozco a nadie como tú, ni sé cómo puedo tenerte tan pegado a mi vida.
No sé hablar, tengo que escribir, eres lo único que me motiva.