Los llamé y no acudieron.
El auxilio se frondoseaba, alérgico e impune.
Acaso no escucharían, o siquiera recibieron alguna misiva.
Se trató con desinformación, y era una vela que vomitaba cera. Caliente, pluriforme, holográfica.
Los llamé y no acudieron.
El auxilio se frondoseaba, alérgico e impune.
Acaso no escucharían, o siquiera recibieron alguna misiva.
Se trató con desinformación, y era una vela que vomitaba cera. Caliente, pluriforme, holográfica.
No puedo soñar con lo que quiero, lo escondí, por si era imposible, nunca saberlo.
Dónde está mi objetivo, si lo enterré, para adaptarme al de otros.
De qué trabajar, si no creo.
Quizá ya no tengo energía y prefiero mirar a otro lado, y el miedo seguirá insuflando su veneno. Haz lo que debas, complace, tú no eres nadie.