El bosque está lejos.
Enfermé para protegerme. Sigo maltratando porque no me apetece curar y aburrirme, me he acostumbrado a tener una excusa para vivir menos, o vivir más encerrada o cortar lo social, cualquier tensión salvo la obligada para mantenerme. Parece triste, y me está llevando al abismo. Aceptar que eres diferente lleva su tiempo. Darle atención a tus rasgos y diferenciarlos del resto, duele. Saber que tu conciencia sólo estaba ahí para tí que para los demás, en general es apenas una pantonima.
Y te quiero, a tí que me quieres.
Y te quiero, a tí que me haces daño.
Y te quiero, a tí que eres valiente.
Y te quiero, por estar ahí.
Y te quiero, porque te odio y te quise y esto debe transformarse en algo.
A la vez desespero, me abandono, no sé hacerlo.
Se me han roto las piezas del puzzle, alguna situación me supera.
Conocer el devaneo de sesera es modular.